9 feb. 2011

Viajes en Autobús

Hoy voy a describir los diferentes comportamientos de la gente cuando viaja en autobús a diario y éstos van llenos a más no poder.

Primero está la persona que normalmente se sienta al lado de la ventana cuando ambos sitios están libres, y deja el lado del pasillo libre para quien quiera sentarse.
Esa es la situación ideal que nos podemos encontrar cuando buscamos sitio en un autobús, pero resulta que existen varias estrategias para que no se siente nadie a tu lado salvo que el bus vaya repleto de gente, que entonces ahí es cuando contrarrestamos dichas estrategias.

En primer lugar está la más sencilla y fácil de contrarrestar, es la típica de sentarse en el lado de la ventana y en el otro asiento poner el bolso, la mochila o lo que sea con tal de ocupar un sitio más de lo necesario.
Esta táctica es fácil de anular o contrarrestar ya que el que está sentado sólo tiene que coger el bártulo de turno y ponerlo sobre sus piernas o en el suelo para dejar el sitio libre.
Claro, aquí normalmente uno lo que hace es arrimarse un poco más al extremo de su sitio, contrario al sitio colindante, pero hay gente que no, te encuentras a dicho individuo espatarrado y una vez te hayas sentado en el sitio de al lado, espatarrado sigue...

Luego está la segunda táctica, que es un pelín más difícil de contrarrestar pero en casos en los que no encuentras asientos libres mires por donde mires, la contrarrestas sí o sí. Esta consiste en sentarse en el asiento que da al pasillo en lugar de sentarse donde la ventana (hay gente que se sienta ahí porque lo prefiere, no para evitar que se siente alguien a su lado, eso hay que tenerlo en cuenta).
Ésta es un poco más molesta por llamarla de alguna forma, porque ya tienes que hacer que la otra persona se levante y te deje pasar, o se mueva al otro asiento, o ¡atención! Gire ligeramente las piernas para que tu pases como puedas pero ¡eh! Sin molestar a esa misma persona. Se deben pensar que uno puede levitar (con mochila o bártulo de turno incluido). Y de acuerdo, hay gente maja que no se lo toma a mal, pero hay algunos que madre mía, parece que les va la vida en ello...

También están los momentos “críticos” como cuando te vas aproximando a tu parada y miras por todos los lados buscando el gran botón rojo, por si se da el caso de que tengas que pulsarlo tú y encima resulta que está en el quinto pino del bus.
O cuando la siguiente parada es la tuya, estás sentado en el lado de la ventana y no hay nadie al lado pero en la parada donde estás ahora se sube gente y piensas “por favor que no se siente a mi lado” porque claro, se sienta y acto seguido le tienes que decir la famosa frase “¿por favor me deja pasar?” y quieras o no, te sabe un poco mal por la persona, porque se acababa de sentar.

Por último, el caso más agobiante en mi opinión es cuando el bus va llenísimo y resulta que estás de pie en el pasillo y en la siguiente parada se va a bajar un montón de gente a la que tienes que dejar pasar por ese estrecho pasillo y te ves pensando “¿dónde me meto? ¿y donde meto la mochila? Porque anda que no abulta -.-” Y cuando llega la parada todo son empujones, mochilazos, bolsazos y algún que otro “perdona, ¿me dejas pasar?” ,“gracias”.


Bueno, hasta aquí todo por hoy. Ya he relatado mis últimos viajes en autobús, que ahora es difícil encontrar sitio libre desde que pusieron unos nuevos tipo urbano de ciudad que tienen menos asientos u.u'

Saludos!

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