20 mar. 2011

Directas - Indirectas

Muchas veces le damos mil vueltas a la cabeza para decir las cosas de tal forma que no hiera a la otra persona, que no le haga rayarse o decimos lo que nos parece la “respuesta más correcta”.
Y por eso muchas veces decimos las cosas de forma tan indirecta que no las entendemos ni nosotros mismos, por querer ocultar sentimientos y pensamientos.


Nos da más miedo decir un “te quiero” que decir “me gustan tus ojos cuando les da la luz del sol” ¿?
Preferimos callarnos lo que nos molesta u ofende y aguantar, en silencio, por no parecer unos bordes o aguafiestas.
Nos parece más fácil buscar cualquier escusa para evitar un error que cometimos que decir “lo siento, actué mal”.


Todo por orgullo, por miedo al qué dirán/pensarán, por miedo a recibir un “no” que al fin y al cabo es otro más, que nos ayudará a crecer como personas y seguir recorriendo nuestro camino.


Hay veces que nosotros mismos hacemos más difíciles las cosas de lo que realmente son, de las vueltas que les damos, porque analizamos cada detalle, cada posible consecuencia y siempre en plan negativo, con el miedo de por medio. Pensamos mil y una frases para “expresar” nuestros sentimientos, lo pongo entre comillas porque con esas frases no los expresamos, decimos una milésima parte de lo que realmente sentimos, todo por esas indirectas, por esas frases rebuscadas que dejan todo en el aire.
Y luego cuando al final conseguimos decirlo... ¡resulta que no es para tanto!




La de quebraderos de cabeza que se evitarían diciendo las cosas claras, directas.


Saludos! ^^

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